UN TRAGO DE TINTA
La primera vez, una quinceañera con lungua de treinta me enseño a besar; pon los pies mas cerca, la nariz a un lado, muerdeme las penas.
Le hizo trampa al sueño y desperte sudando y temblando de miedo.
La siguiente vez, una pasajera del tren de lo obceno, expreso y pan blanco, una coleccion de cigarros sin filtro, verde clorofila, ventana al olvido.
Llora como el viento cuando pasa suave bajo tu pelo.
deja que te cuente nayeli,
que esta ves estoy mas trite que un perro,
mas gris que un cielo hecho de guerra,
mas solo que un preso,
mas dentro que fuera,
mas loco que el tiempo,
mas hueco que un agujero.
Y la ultima vez cuentan los domingos que pase esperando verla salir de la iglesia:
vuelve hasta mañana.
pero un dia despues era hoy y no habia manera de seguir perdiendo los pasos que faltan.
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